Mayte Dictamen, Departamento de Marketing (2023-2026)
He tenido la suerte de formar parte del equipo de DREAM durante tres años. Y no quiero que estas palabras reflejen únicamente mi experiencia. Quiero que sean también una forma de dar las gracias a todo un equipo que, día tras día, trabaja por una comunidad y por un sueño mucho más grande que cualquiera de nosotros.
Trabajar en DREAM es comprender que no eres solo parte de un departamento. Es participar, apoyar y poner tus mejores habilidades al servicio de una causa. Es comprender que, aunque cada uno tenga una función distinta, todos trabajamos para que una misión y una visión puedan transformar realmente la vida de las personas.
Trabajar en DREAM es saludar a cada compañero o compañera con el que te cruzas. Es compartir rutinas, espacios y conversaciones. Es ese café de las 2:00 de la tarde que acaba convirtiéndose en un pequeño momento para hablar de la vida. Es rodearte de personas que se esfuerzan cada día, no solo por su comunidad, sino también por crecer, aprender y convertirse en mejores profesionales y mejores personas.
Trabajar en DREAM también implica llevar un uniforme que va mucho más allá del que proporciona la organización a modo de identificación.
- Es la mochila.
- El portátil dentro de la mochila.
- La jarra de agua.
- Los zapatos cómodos.
Es estar listo para salir, dar un paseo, visitar una comunidad, cubrir un evento, resolver cualquier imprevisto o, simplemente, estar disponible para lo que haga falta. Porque aquí, sea cual sea tu departamento, todos acabamos apoyando una misma causa. Y creo que precisamente eso hace que trabajar en DREAM resulte tan gratificante y tan familiar.
Fui coordinadora de marketing y comunicación, pero no me limité solo a eso.
También fui la profesora de algunos niños y niñas con los que me encontraba por la calle y que me saludaban porque ya me reconocían. Fui la chica de Marketing que acudía a los centros educativos para hacer fotos, fui la de la idea no tan buena de llevar camisetas de color naranja. Y formé parte de una comunidad que, poco a poco, también empezó a reconocerme como parte de ella.
Porque si hay algo que caracteriza a trabajar en Cabarete es que, de alguna manera, todos acabamos formando parte de este lugar. Pero trabajar en DREAM fue, además, parte de mi identidad.
Y creo que eso no se debe únicamente a lo que hace una organización. Se debe a las personas que la construyen día a día.
Por ese gran equipo que trabaja entre bastidores en cada programa, cada actividad, cada evento, cada visita y cada historia. Por las personas que quizá no siempre se ven, pero que hacen posible que ese gran sueño siga avanzando.
Me voy agradecida a todas las personas que han compartido conmigo estos tres años. Por las conversaciones, lo que he aprendido, los días buenos, los días difíciles y por cada pequeño momento que ha acabado formando parte de esta etapa.
Porque todos somos soñadores.
Oh, como tantas veces hemos oído en los pasillos de DREAM: «Somos DREAM».
Gracias por permitirme formar parte de este gran sueño.

